Hoy en día, los fabricantes de equipos originales de robots humanoides se enfrentan a un desafío central: ¿cómo cerrar la brecha entre un prototipo funcional y un producto fabricable y escalable? según Kollmorgen.
Mientras que el software itera en semanas, el hardware de movimiento pasa del papel a la muestra funcional en meses y a la producción en volumen en años. Ese desajuste —no el diseño conceptual— es a menudo el verdadero cuello de botella .
Imagen y nota vía Robotics Business Review. Leer la nota completa aquí →

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