La robótica crece, pero sus retos ya no son solo técnicos
La industria robótica mundial superó los cinco millones de robots industriales operativos en 2025. Al mismo tiempo, la inteligencia artificial física, la recopilación de datos humanos y el debate sobre armas autónomas muestran que el desafío ya no consiste únicamente en fabricar máquinas más rápidas: también hay que decidir cómo se entrenan, cómo actúan y quién responde por sus decisiones.
China concentra la mayor parte de las nuevas instalaciones
Según la Federación Internacional de Robótica (IFR), las fábricas instalaron más de 600.000 robots industriales durante 2025, un 11 % más que el año anterior. El parque operativo mundial creció un 9 % y llegó a unos cinco millones de unidades.
China instaló aproximadamente 354.000 robots, equivalentes al 59 % de las nuevas instalaciones globales. Estados Unidos pasó al segundo lugar con casi 38.500 unidades, por delante de Japón. Europa tuvo un comportamiento desigual: las instalaciones bajaron un 8 % en Alemania, un 11 % en Italia, un 8 % en Francia y un 15 % en España.
La IFR proyecta 655.000 instalaciones en 2026 y 806.000 en 2029. Son previsiones, no resultados garantizados. Dependen de la inversión industrial, la disponibilidad de componentes, las políticas comerciales y la capacidad de las empresas para integrar robots en procesos reales.
La IA física necesita datos del mundo real
Un robot que trabaja en una fábrica ordenada puede seguir reglas relativamente previsibles. Una vivienda es distinta: hay objetos fuera de lugar, superficies variables y movimientos que las personas hacen sin pensarlo. Por eso las empresas que desarrollan robots humanoides necesitan vídeos en primera persona de tareas como cocinar, limpiar o doblar ropa.
Una investigación de Decode describe a trabajadoras de Rajastán, India, que graban esas actividades con teléfonos sujetos a la cabeza. El medio estima entre 20.000 y 30.000 personas involucradas en ese tipo de trabajo, pero aclara que no existe un recuento oficial y que la cifra es una extrapolación. También plantea dudas sobre remuneración, consentimiento, privacidad y el recorrido de los vídeos hasta los desarrolladores de robots.
Armas autónomas: más apoyo a negociar, pero sin tratado todavía
El debate militar tiene una diferencia importante frente a una prohibición ya aprobada. Human Rights Watch informa que 76 Estados apoyan avanzar hacia negociaciones sobre normas jurídicamente vinculantes para los sistemas de armas autónomas. Sin embargo, la reunión de la ONU terminó con un texto debilitado y la decisión de continuar el proceso en la conferencia de revisión de noviembre.
El profesor Stuart Russell, de UC Berkeley, ha defendido como punto de partida prohibir armas autónomas antipersonales pequeñas que puedan fabricarse y desplegarse a gran escala. Es una propuesta de un experto, no una norma internacional vigente. La discusión central es si una máquina debe poder seleccionar y atacar objetivos humanos sin control humano significativo.
Una mano robótica que camina con sus propios dedos
En investigación académica, un preprint de ETH Zurich publicado en arXiv presenta una mano antropomórfica que usa sus dedos para desplazarse, sostener su peso, recuperarse de caídas y empujar objetos hacia objetivos. El sistema emplea aprendizaje por refuerzo y políticas distintas para cada tarea.
El resultado es una demostración experimental, no un producto doméstico. Su importancia está en reutilizar el mismo hardware para locomoción y manipulación, una idea que podría reducir mecanismos adicionales en robots compactos. Como el trabajo aún es un preprint de ocho páginas, conviene no presentarlo como una tecnología lista para comercializarse.
Qué significa para Perú y Latinoamérica
La IFR no publica en este comunicado una cifra específica para Perú, por lo que no es correcto extrapolar el liderazgo de China al mercado peruano. En Latinoamérica sí aparecen señales diferentes: Brasil instaló casi 4.300 robots industriales en 2025, un 38 % más, mientras México registró menos de 5.200, un 7 % menos.
Para una empresa peruana, la pregunta útil no es cuántos robots se instalaron en el mundo, sino qué proceso puede automatizarse con retorno medible. Antes de comprar conviene calcular producción, seguridad, mantenimiento, repuestos, capacitación e integración con los equipos existentes. También hay que confirmar quién ofrece soporte local, qué documentación está disponible en español y si el robot puede trabajar con las condiciones eléctricas y de seguridad de la planta.
El lector interesado puede ampliar el contexto con las hojas de ruta nacionales de robótica y revisar aplicaciones de software en los paquetes ROS 2 para pinzas adaptativas. También puede comparar la idea de un robot doméstico experimental en el análisis del Nori A3.
Conclusión
La robótica avanza con fuerza, pero las cifras industriales no bastan para medir su impacto. Los datos de entrenamiento, la transparencia de los sistemas y el control humano serán tan importantes como la velocidad, la precisión y el precio del robot.
Fuentes: IFR; Decode; Human Rights Watch; UC Berkeley; International Journal of Human–Computer Interaction; arXiv / ETH Zurich.

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