La robótica social ha dejado de ser una promesa futurista para convertirse en una herramienta de acompañamiento, especialmente para adultos mayores o personas que enfrentan aislamiento. Sin embargo, el desarrollo de estos dispositivos, conocidos como robots zoomórficos (que imitan animales), ha dependido históricamente de la intuición de los diseñadores más que de datos empíricos. Un reciente estudio de la Universidad de Glasgow busca cambiar este paradigma mediante el uso de realidad aumentada (RA) para estandarizar cómo percibimos la expresividad emocional en las máquinas.
Metodología de prototipado rápido con RA
El equipo liderado por el Dr. Shaun Macdonald y Josh Yip implementó una técnica de prototipado rápido utilizando el robot Qoobo —un dispositivo con cuerpo de cojín y cola móvil— como plataforma base. A través de visores de realidad aumentada, los investigadores superpusieron diversas combinaciones de rostros y voces para evaluar la respuesta de 24 voluntarios.



