lunes, 12 de octubre de 2026

WorMa el robot bioinspirado que usa transferencia de fluidos para moverse

Innovación en locomoción robótica: El concepto WorMa

La biomimética continúa siendo una fuente inagotable de soluciones para la ingeniería moderna. Un equipo de investigadores de la Tandon School of Engineering de la Universidad de Nueva York (NYU) ha presentado WorMa, un robot inspirado en la morfología de los gusanos diseñado específicamente para enfrentar la complejidad de los entornos costeros, donde la transición entre tierra firme, pendientes rocosas y cuerpos de agua representa un desafío técnico significativo para los sistemas robóticos convencionales.

El dispositivo mide 50 cm de longitud y pesa poco más de 1 kilogramo. Su estructura se compone de cinco segmentos articulados unidos por cuatro juntas, pero su innovación más destacada reside en su sistema de gestión de centro de masa. El robot integra dos vejigas de látex, ubicadas estratégicamente en su cabeza y cola, que contienen un total de 300 gramos de agua. Una bomba interna permite transferir este fluido entre ambos extremos, modificando activamente el centro de gravedad del robot según las necesidades del terreno.

Robot con forma de gusano de cinco segmentos desplazándose sobre rocas y agua en una costa.

Dinámica de desplazamiento y adaptación al entorno

El control del peso es la clave operativa de WorMa. Al desplazar la masa líquida, el robot optimiza su tracción y estabilidad sin necesidad de actuadores mecánicos complejos en cada extremidad:

  • Ascenso en pendientes: Al mover el agua hacia la sección frontal, el robot aumenta la presión sobre la superficie, logrando escalar inclinaciones de hasta 19.5 grados con mayor agarre.
  • Navegación acuática: Al invertir el proceso y concentrar el peso en la cola, el robot mejora su hidrodinámica, permitiéndole desplazarse un 26% más rápido en el agua.
  • Transición tierra-agua: El sistema permite que el robot ajuste su peso hacia adelante al salir del agua, proporcionando la tracción necesaria para superar el borde de la orilla.

Por qué la colada es el desafío definitivo para los robots humanoides

Más allá de los récords de velocidad

En los recientes World Humanoid Robot Games 2026 celebrados en Beijing, la industria robótica demostró avances impresionantes. Máquinas como el Tiangong Ultra lograron completar los 100 metros planos en 8.64 segundos, superando el récord mundial de Usain Bolt. Si bien estas hazañas atléticas —que incluyen boxeo, fútbol y tareas industriales— son hitos de ingeniería en cuanto a control de articulaciones, equilibrio y generación de fuerza, no representan la verdadera prueba de fuego para la robótica de propósito general.

La comunidad científica coincide en que, para que un robot sea útil en entornos cotidianos como hogares o centros de cuidado, debe superar una tarea mucho menos glamorosa pero significativamente más compleja: hacer la colada.

Robot humanoide intentando doblar una camiseta arrugada en un cuarto de lavandería moderno.

El problema de la imprevisibilidad

A diferencia de una pista de atletismo, donde el entorno es estático y los objetivos son claros, el proceso de lavar y doblar ropa presenta desafíos dinámicos que la IA actual aún lucha por resolver:

  • Geometría variable: Las prendas son objetos blandos que cambian de forma constantemente. Al levantar una esquina, el resto de la tela se desplaza de manera impredecible.
  • Estado del objeto: Una prenda puede estar del revés, enredada con otra o tener pliegues que dificultan el reconocimiento visual.
  • Entornos no estructurados: Mientras que en una fábrica las piezas llegan en posiciones predefinidas, un hogar es un entorno caótico donde los objetos se mueven y las condiciones cambian.

Para un humano, sacudir una camisa o ajustar el agarre cuando la tela se desliza es una acción intuitiva. Para un robot, cada uno de estos micro-movimientos requiere una capacidad de percepción y adaptación en tiempo real que va mucho más allá de la simple repetición de trayectorias programadas.