La evolución de la robótica blanda: el caso de BeetleBot
La miniaturización en la robótica enfrenta un obstáculo fundamental: los componentes electromecánicos convencionales, como motores y engranajes, son demasiado voluminosos y complejos para escalas reducidas. Investigadores del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea (KAIST) han propuesto una alternativa disruptiva con BeetleBot, un microrobot bioinspirado que prescinde de motores tradicionales para ejecutar movimientos complejos.
Publicado en la revista Science Advances, este desarrollo imita la anatomía y la locomoción de los escarabajos. El robot es capaz de desplazarse hacia adelante, realizar giros y manipular objetos mediante el uso de músculos artificiales fabricados con elastómero de cristal líquido (LCE).
Tecnología de actuación mediante elastómeros
El núcleo del funcionamiento de BeetleBot reside en el material LCE, el cual posee propiedades termomecánicas únicas: se contrae al ser calentado y recupera su forma original al enfriarse. La fabricación de estos actuadores se realizó mediante una técnica de impresión 3D conocida como direct ink writing.
- Calentamiento controlado: Se integraron elementos calefactores metálicos flexibles entre las capas de LCE.
- Respuesta eléctrica: Al aplicar un voltaje de 3 V, el material se contrae hasta un 45% de su longitud original.
- Ciclos reversibles: La alternancia de la corriente eléctrica permite generar movimientos repetitivos y coordinados.
